Fases del sueño: Diferencias y etapas

fases del sueño

Cuando nos vamos a dormir, creemos que adoptar una postura cómoda y desconectar de todo hasta el día siguiente es todo lo que necesita nuestro cuerpo, pero nada más lejos de la realidad. El sueño se mide por otros factores: la latencia (el tiempo que tardamos en dormir), la eficiencia con la que lo hace y la calidad del mismo. Por supuesto, adquirir una buena higiene del sueño es un aliciente para lograr un buen descanso.

Pese a la falta de consenso en la comunidad científica, dormir es una de las funciones biológicas más importantes para muchos animales -incluidos los humanos-. En esos momentos, nuestro cerebro y nuestro cuerpo experimentan múltiples cambios, se producen procesos vitales imprescindibles para un correcto funcionamiento mental y psíquico. El ejemplo más claro está en los niños: necesitan dormir mucho más tiempo para tener un correcto desarrollo y aprendizaje.

Las fases del sueño

Pero, ¿qué implica dormir? Tras varios estudios, se ha descubierto que nuestro sueño no es lineal, sino que vamos pasando por varios ciclos (suelen ser entre cuatro y cinco en los adultos que duermen una media de ocho horas) que duran entre 90 y 120 minutos y, a su vez, se distribuyen en diferentes etapas.

Las fases del sueño, que se repiten en todos los ciclos, se clasifican generalmente en dos etapas: NREM (o no REM) y REM.

➡️ Etapas NREM

La etapa NREM o No REM (de las siglas inglesas Non Rapid Eye Movement) también es denominada “sueño de ondas lentas”, ya que son las que predominan en el cerebro. ¿En qué fase del sueño se descansa? En esta.

Esta etapa del sueño pasa por cuatro fases.

  • Fase 1: etapa de adormecimiento

Es la primera fase, cuando pasamos de la vigilia al sueño. Aún hay tono muscular y movimientos oculares, pero son lentos; se detecta una caída gradual de las constantes vitales, del metabolismo y una reducción de la actividad fisiológica, aunque aún somos capaces de percibir estímulos táctiles y auditivos. Las ondas alfa de las zonas occipitales van desapareciendo. Podemos tener sensación de vuelco o vuelo sideral, ese “caer de la cama”.

  • Fase 2: etapa de sueño ligero

El sueño es algo menos ligero que la primera fase; a partir de aquí empezamos a estar realmente dormidos. Esta fase del sueño tiene una duración de entre 10 y 20 minutos.

El movimiento de ojos se va reduciendo y las ondas cerebrales se transforman en complejos K y husos del sueño como indicio de ondas lentas.

Todo se vuelve más lento y la relajación se produce de manera progresiva: el tono muscular es más relajado y el movimiento de ojos va cesando; el sistema nervioso bloquea la información sensorial para facilitar el sueño.

  • Fase 3 y 4: etapa de transición y de sueño profundo

Hasta hace unos años, los expertos diferenciaban entre la fase 3 y la fase cuatro, ya que presentan pequeñas diferencias, pero estudios recientes la conciben como una sola, ya que se pasa del sueño ligero al sueño profundo.

Lo que sería la fase 3 es considerada una etapa de transición, de inicio de sueño profundo. También recibe el nombre de “fase delta” porque son las que predominan en este ciclo. Las ondas son lentas; los ojos no se mueven, la presión arterial, la frecuencia cardiaca, el metabolismo y la función renal descienden; los músculos están relajados y se produce el bloqueo sensorial, aunque no soñamos. En el caso de los niños, aumenta la producción de la hormona de crecimiento, fundamental para el desarrollo.

En la fase 4 tiene lugar la fase de recuperación tanto física como psíquica, por eso es la más importante, y el motivo por el cual no es fácil despertarse. El tono muscular está muy reducido y, aunque no soñamos, sí percibimos imágenes, figuras o luces sin hilo argumental.

En cualquiera de estas fases, consideradas una, tienen lugar los trastornos del sueño: terrores nocturnos, sonambulismo… Asimismo, en esta fase pasamos el 20% del tiempo que dormimos, a pesar de que nos despertemos con la sensación de que hemos dormido profundamente mucho más tiempo.

➡️Etapa REM/MOR

La fase REM del sueño (Rapid Eye Movement en inglés o Movimientos Oculares Rápidos -MOR-) también recibe el nombre de “Etapa del sueño paradójico” o “sueño de ondas rápidas”. En este periodo, que comienza a los 90 minutos de quedarnos dormidos, los músculos pierden el tono, lo cual nos impide levantarnos o gritar, pero nuestra mente está activa, ya que las ondas cerebrales son similares al estado de vigilia. Las respiraciones son rápidas e irregulares, la frecuencia cardiaca y la presión arterial son altas y se incrementan las secreciones gástricas.

La percepción interna es vívida y por eso recordamos lo que soñamos con claridad, pero los pensamientos que tenemos carecen de lógica.

Si nos levantamos antes de finalizar cualquier ciclo, tendremos sensación de cansancio independientemente de las horas que hayamos dormido. Lo importante es realizar el mayor número de ciclos posibles.

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